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Berenice Guzmán no es sólo una cara bonita

Por Silvia Mendez
Publicado Viernes, Julio 3, 2009

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Berenice de desenvuelve con gran firmeza ante el público, para lo cual cuenta con el apoyo de su esposo Jorge.

NSN.- Con la autenticidad de una mujer segura de lo que quiere y con deseos de llegar a triunfar, Berenice Guzmán conquistó la simpatía de miles de espectadores de Chicago al representar a la ciudad en el certamen Nuestra Belleza Latina 2009, producido por la cadena Univisión.

Guzmán logró colocarse entre las finalistas obteniendo el sexto lugar, al captar la atención de los televidentes por su simpatía y sencillez, ella nos dice que “hubiera sido mejor obtener la corona, pero el estar entre las finalistas me deja bastante satisfecha el hecho de que di lo mejor en la competencia, hice lo mejor que pude y llegué a la final. Lo más importante es quedar contenta con lo que hiciste y con que diste tu máximo”.

El haber participado en un certamen de talento y belleza no fue una coincidencia, pues desde los 11 años ella se ha desempeñado frente a un público, aunque éste haya sido su propia familia. “Mira, no fue nada diferente a cuando las chicas que se quieren realizar, que sueñan con algún día participar un concurso, pero desde chiquita me ponía a cantar a bailar frente a la familia. Trabajé en un grupo musical, actuábamos en eventos sociales y desde entonces he estado de alguna manera en un escenario cantando, siempre me gustado la ‘artisteada’, estar al frente de una cámara”, nos comentó la finalista.

Originaria de la ciudad de Monterrey, radicó desde los dos años en Guadalajara donde estudió la carrera de comunicación y con poco menos de dos años en la ciudad de Chicago, participa en el concurso que le ha cambiado su vida.

Con planes de iniciar una nueva vida, su nueva familia con esposo y dos hijas de él, la transición no le fue nada fácil, pues estar por primera vez en un país y en una ciudad donde no conoce a nadie, alejada de su familia y sin hablar el idioma inglés, fueron causa de en una depresión. “En lo que arreglaba mi situación legal en el país, no podía trabajar, manejar, no podía hacer nada y tan solo me metí a estudiar inglés, fue muy difícil, sin embargo, por suerte, a los pocos días de haberme llegado los papeles, se realizó la audición de Nuestra Belleza Latina, fue lo que me motivó”.

En algún momento, el concurso del cual Mellisa resultó reina, Berenice, se visualizaba en el escenario, sin imaginar que un año más tarde estaría dentro. “Al llegar a la audición, mi visión era diferente a los concursos de la clásica Miss, que solo es una cara y ‘quiero la paz mundial’ y mi mentalidad fue que podía ser una buena oportunidad porque podía estudiar comunicaciones, podía bailar, no había actuado, pero sabía que podía hacerlo, para mi sorpresa el concurso no era solo de talentos, sino que también pedían físico y eso me causó un poco de inseguridad, porque durante mi depresión subí unas libras de más”, indicó la finalista.

“Llegué a pesar hasta 146 libras, -continúo- lo cual era demasiado, comparado con las 119 libras que pesaba cuando me casé; siempre he sido delgada, sin embargo, en ese momento estaba en sobrepeso y eso lo notaron los jueces desde que llegué; se me quedaban viendo como diciendo ‘y esta gordita qué hace aquí’, pero yo no los dejé hablar, empecé a decir yo quiero, yo hago, yo sé. Me pusieron varias pruebas, me hicieron poner un traje de baño y yo seguía muy segura de mí misma los convencí y me dieron el pase a Miami, aunque tenía tres meses para bajar de peso”.

“Dentro del concurso, lo más importante fue que viví en tres meses, lo que no hubiera vivido en 10 años: canté, actué, bailé y conocí sobre la producción en televisión, tras las cámaras; fue fascinante ver que mucha gente trabaja para que nos viéramos dos horas los domingos y también vivir en una mansión, fue como un sueño de las princesas, pero, sobretodo, convivir con las chicas. Creo que la experiencia que adquieres en tres meses es algo que no tiene precio, son retos ha cumplir”, asintió emocionada.
“Yo no era ni la hija de, ni la sobrina de, ni la recomendada de”, sino que llegó ahí por sus propios meritos y en poco tiempo se notó la conexión entre ella y el público y la reacción de éste que la respaldaba, “Puedo decir que fui la única que viví la competencia de la A a la Z, fui capitana de grupo de baile, estuve en todos los retos en vivo sacando el show, me puse el vestido de Thalía, fui rescatada por los jueces, por las compañeras”.

“El reto más difícil fue el personal porque yo llegué al casting como la gordita simpática, muy diferente a la Berenice de ahora, al principio fue la inseguridad, ya que siempre he sido una persona muy abierta, segura, simpática, bromista y adentro no podía ser así o al menos eso sentía, porque todo mundo lo tomaba como ofensa; yo me preguntaba si les caía bien a las chicas o no me querían y la verdad llegué a preguntarme qué estaba haciendo yo allí”.

Aunque dijo poder volver a intentarlo, no será el año próximo, ya que hay una restricción al ser finalista, tomaría ventaja sobre las demás participantes por toda la publicidad que ha recibido y al formar parte como empleadas de Univision, sin embargo, sostuvo que no tiene la intención de participar en algún otro certamen. “Ya no estoy en edad –ríe- con esta experiencia tuve, me gustó mucho, pero creo que es hora de tocar puertas y de realizarme en lo que me gusta que es trabajar, en lo que pueda, sea en radio, realizar reportajes. Creo que todo se puede hacer”.

Nuestra Belleza Latina ha sido una antesala de sus metas y objetivos ya que, como finalista, está en el proceso de promoción en Univision y Telefutura, sobre todo en Univision Chicago donde la han incluido en eventos diversos, participando también en pasarelas y entrevistas. Al cumplir este mes sus 27 años, asegura no tener un proyecto firme, profesionalmente hablando y descarta el modelaje por consejo de sus asesores, para no “quemar”, su imagen, sin embargo, señaló que de presentarse una buena oportunidad no dudará en tomarla. “Me gusta la conducción ya sea en televisión o en radio, y pienso que algún día, se tendrá que reemplazar ‘Cristina’ o a ‘Don Francisco’, mi tirada es seguirme preparando y poder hacer un programa, aquí en Chicago, con la comunidad hispana, donde pueda tener invitados musicales y actores, invitar a especialistas en temas de actualidad, algo para todos los gustos”.

Con respecto a su privacidad nos dice: “mi proyecto personal se queda con mi marido y mi familia como está en este momento, asi por lo menos en los próximos 10 años ya que por lo pronto no estoy pensando en tener hijos, y bueno, pienso viajar a México para convivir con mi familia de allá”.

Para esta regiomontana, la familia es muy importante. “Creo que la mujer, además de realizarse personalmente, debe tener un equilibrio, se debe de realizar profesionalmente y si tiene las inspiraciones de ser modelo, cantante, gerente, cajera o lo que sea, creo que debe de tener la oportunidad y más que en estos tiempos, tienen que trabajar los dos para salir adelante en la pareja. Me realicé personalmente que fue casarme y soy profesionista, estudié y quiero seguir tocando puertas, pero todo lleva un proceso y mi esposo lo ha entendido bien”.

 
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