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Entrevista con Gabo

Publicado Viernes, Marzo 5, 2010

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Entrevista realizada por el también escritor Gene Bell-Villada, en la casa del célebre autor colombiano Gabriel García Márquez en su casa de la Ciudad de México, donde vive desde hace 20 años y que es conocido por muchos como “Gabo”.

Gene Bell-Villada (GB-V): ¿A cuántos idiomas ha sido traducido Cien Años de Soledad?.

Gabriel García Márquez (GGM): “Treinta y siete, según la más reciente cuenta de mi esposa.

GB-V: ¿Cómo le fue en la versión japonesa?

GB-V: ¿Los lectores la entendieron?

GGM: Se fue rápido. No sólo entendieron el libro, me tomaron como japonés, pero, para eso, yo siempre he sido devoto de la literatura japonesa.

GB-V: Fuera del español cual ha sido el idioma en el que se ha vendido mejor.

GGM: Es difícil de saber. La primera edición en ruso vendió un millón de copias, en su revista de literatura extranjera. Creo que también están preparando traducciones a otros idiomas soviéticos. También hay ediciones pirateadas en griego, farsee y árabe. A los lectores árabes parece gustarles el libro. Pero creo que esas versiones pirateadas son muy buenas.

GB-V: Hay una muy famosa escena de huelga en Cien Años. Fue mucho problema para usted hacerla bien?

GGM: Esa secuencia se apega a los hechos de la huelga de la United Fruti de 1928, que data desde mi infancia; yo nací ese año. La única exageración es en el número de muertos, aunque si va de acuerdo con las proporciones de la novela. Así que en lugar de cientos de muertos, lo elevé a miles. Pero es entraño; un periodista colombiano se refirió el otro día al “fallecimiento de miles que perecieron en la huelga de 1928”. Como dice mi Patriarca: ‘¡no importa que algo no sea cierto, porque eventualmente lo será!’.

GB-V: Usted mantiene cierta ligereza en el tono de esa escena.

GGM: Los Yanquis son descritos de la forma en como fueron vistos por la gente local, aún con la caricatura de los jamones de Virginia y las píldoras azules. Mire, algunos de mis familiares en aquel tiempo habían defendido a los americanos y culpaban a los huelguistas de ‘sabotear la prosperidad” y todo eso, y esa era mi punto. Claro, mi propia impresión de los americanos es más compleja y yo intenté dar a conocer esos eventos sin ningún odio. Estados Unidos tal vez sea nuestro enemigo, pero es un formidable adversario.

GB-V: Su Cien Años de Soledad es una lectura requerida en muchos cursos de historia y ciencias políticas en los Estados Unidos. Es esa su mejor introducción general en América Latina. ¿Cómo se siente usted sobre esto?.

GGM: No estaba al tanto de eso en particular, pero he tenido algunas interesantes experiencias por esa línea. René Dumont, el economista francés, publicó recientemente un extenso estudio académico de América Latina. Pues bien, ahí en su bibliografía, enlistada entre todos los monogramas escolásticos y análisis estadísticos ¡estaba un Cien Años de Soledad!, en otra ocasión, un sociólogo de Austin, Texas, me vino a ver porque ya estaba muy insatisfecho con sus métodos, que le parecían áridos, insuficientes. Entonces me preguntó cuál era mi método. Le dijo que yo no tenía método. Todo lo que hago es leer mucho, pensar mucho y rescribir mucho. No es una cosa científica.

GB-V: Algunos críticas del ala de la izquierda lo atacan por no proveer una visión más positiva de América Latina. ¿Cómo les responde Usted?.

GGM: Sí. Eso me pasó en Cuba hace poco, donde algunos críticos le dan a Cien Años de Soledad altos elogios y después le encuentran fallas por no ofrecer una solución. Yo les digo que no es el trabajo de las novelas encontrar soluciones.

GB-V: ¿Cuál es su blanco en el Otoño del Patriarca?

GGM: Siempre me había interesado en la figura del dictador caribeño, que es probablemente sólo y único personaje mítico. Donde otros países tienen santos, mártires o conquistadores, nosotros tenemos a nuestros dictadores. Sentimos que el dictador es producto de nosotros mismos, de nuestra cultura caribeña y en ese libro trato de lograr esa serena visión. No lo condeno. Por supuesto, presento un dictador de antes, no como los de hoy que son sostenidos con un aparato tecnológico. Son tecnócratas, mientras que los dictadores más viejos eran más bien anti-imperialistas, como Juan Vicente Gómez de Venezuela, quien le declaró la guerra a Inglaterra y Alemania.

GB-V: ¿Y qué de la técnica de ese libro?

GGM: Desde que quería crear una síntesis, un personaje compuesto, tuve que acudir al método de la nueva narrativa. A mucha gente se le hizo un libro duro de seguir pero cada vez más lectores lo encuentran perfectamente natural. Los niños pueden leer muchas partes del Otoño del Patriarca. No me estoy comparando con Picasso, pero es un poco como su técnica cubista y otras que en un principio se veían prohibidas, pero que pronto son otra forma de unir las cosas.

GB-V: Esos traficantes, en la Inocente Eréndira por ejemplo, cómo se informó usted de ellos?

GGM: Oh, ¡crecí con traficantes! Eran parientes míos, tíos y primos que operaban en la Península de la Guajira, donde ubiqué a Eréndira. Mucho de ese contrabando se ha acabado, lo que ellos traficaban está ahora almacenado en tiendas libres de impuestos y el resto se ha internacionalizado y es controlado por la mafia.

GB-V: ¿Con la fama es difícil mantenerse en contacto con sus raíces populares?

GGM: Es difícil, pero no tanto como usted pensaría. Puedo ir a un café local, y en el peor de los casos, se me pedirá un autógrafo. Lo que es bonito es que me tratan como si fuera de ellos, especialmente en los hoteles de los Estados, donde sienten muy bien el simple hecho de conocer a un compañero latinoamericano y compartir con él sus problemas que con Estados Unidos, pero nunca pierdo la idea de que por el hecho de que le debo todas esas experiencias a los lectores de Cien Años de Soledad.
Cuando se pone difícil es en los eventos públicos –cockteles literarios, funciones del gobierno y cosas por el estilo. Al minuto que camino hacia la puerta, me encuentro rodeado de gente que desea hablar conmigo. Mi lucha más grande es llevar mi vida privada, así que siempre estoy con mis viejos amigos, que me protegen del gentío.

GB-V: ¿Cómo el haber sido periodista influyó en sus escritos?

GGM: Los periodistas se mantienen en contacto con la realidad. Escribo una columna semanal sindicalizada para diez periódicos y una revista. Y ayuda, es como un lanzador que mantienen su brazo caliente. Usted lo sabe, la gente literaria tiene la tendencia de todo tipo de irrealidades, además, si se mantienen escribiendo sólo libros, te encontrarás empezando desde cero.
Los fines de semana, to mo el camino a mi lugar en Cuernavaca y repaso todo tipo de revistas, pongo en clip cosas del Nouvel Observateur y Le Point. Acostumbraba a leer Time, pero tengo tiempo que cambié a Newsweek. (Ríe).

GB-V: ¿Cómo usted, un izquierdista latinoamericano, puede leer Time?

GGM: Bueno. Admiro las técnicas del periodismo de Estados Unidos, por su gran cuidado en reportar los hechos. Por supuesto, todo es manipulado para dar a conocer un punto de vista, pero ese es otro problema. También hay excelentes izquierdistas no marxistas en los Estados Unidos como la gente de Nation. Siempre visito a mi amigo Victor Navasky cuando estoy en Nueva York.

GB-V: Usted está en la lista negra de la Inmigración de Estados Unidos. ¿Cuál es la historia?.

GGM: Es una extraña situación. En los principios de 1960 yo estaba en Nueva York como corresponsal de la agencia cubana Prensa Latina. Luego, en 1961 renuncié por razones políticas y me fui a México. Después de eso se me negó la entrada a los Estados Unidos durante 10 años, pero en 1971 la universidad Columbia, me otorgó un doctorado honorario y la vista para un solo viaje me llegó. Después, la gente de Inmigración decide que si iba a hacer algo que beneficiara a los Estados Unidos como dando una conferencia, me dejarían entrar, así que Frank MacShane, de Columbia, me estaba consiguiendo invitaciones para conferencias. Eventualmente, el pacto secreto cobró forma entre yo y las autoridades. No quieren que la prensa haga un caso sobre esto y ahora, si muestro un documento oficial con el que se me pide que vaya a hablar, me dan la visa.
De cualquier forma, nunca entendí realmente por qué me pusieron en su libro negro, o libro amarillo, para ser exactos. Mis puntos de vista políticos son muy claros, quizá estos puntos de vista parezcan a los de muchos hombres del Partido Comunista, pero nunca he pertenecido a un partido. Hasta donde sé, no le puedes negar la entrada a nadie, sólo en base a tus ideas.

GB-V: ¿Cuál de sus libros es su favorito?

GGM: Siempre es, el más reciente, así que ahora es Vivir para contarla. Por supuesto, siempre hay diferencias con los lectores y cada libro es un proceso. En particular me gusta El Coronel no tiene quién le escriba, pero, así, este libro me lleva a Cien Años de Soledad”. Gabriel García Márquez cumple este sábado 82 años de edad.

La entrevista fue editada para Nuevo siglo Newspaper, sin que perdiera la fidelidad de las preguntas y las respuestas. La publicamos con el debido permiso por lo cual agradecemos a “El Andar” y su director Jorge Chino.

 
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