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Publicado Viernes, Septiembre 25, 2009
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Silvia Méndez/ NSN.- La creatividad innovadora del artista no tiene edad ni medición, aunque la creación artística sí tiene historia y los 25 años en ésta labor de René Arceo, creando un arte con la ilusión y el movimiento visual, no pueden pasar desapercibidos.
La creación de un libro será la memoria imborrable de su trabajo y al mismo tiempo alimentará de conocimiento a propios y extraños sobre el arte hecho en “linolium, la llamada técnica “placa perdida”.
Arceo explica a grandes rasgos la técnica, para muchos complicada, para él, disfrutada, “es un material liso donde se aplican colores de base y se van cortando para que haya espacio para cada color que se añade a la misma placa de linolium, se van poniendo capas y capas hasta construir la grafica final que se imprime”.
El artista originario de Cojumatlán, Michoacán, ha adoptado como su especialidad esta técnica aunque ha trabajado otras, como en madera, litografía, técnicas de grabado, acuarela y mixtas, “aunque hay otras técnicas que se venden mas fácilmente, no me interesa estar creando cosas bonitas o agradables que sean coloridas, decorativas, que tal vez algunas veces las haga como un estudio o un rato de diversión, pero hay otras cosas que me interesan mas como creador, tengo un espíritu artístico que no se satisface haciendo algo de eso”.
Explicó además, que trabaja mucho con imágenes humanas, a veces su inspiración son las fotografías y en otras, las imágenes salen de pequeños bosquejos que nacen en mi mente y que plasma directamente sobre la placa de linolium o simplemente dibuja y esto va saliendo poco a poco “es algo que ya trae uno en sí mismo”.
Graduado en 1985 del Instituto de Arte de Chicago, define la teoría académica como “la escuela nos ayuda a conocer a través de la historia lo que ha sido el arte, lo que ha existido y el cambio que se ha presentado a través del tiempo, nos ayuda también a conocer lo que son las técnicas, las herramientas, a poder expresarse mejor a través de la creación, nos ofrece la combinación del talento y la teoría”.
Este, es un artista que desde primaria dibujaba mapas en una cartulina y que eran comprados por sus compañeros, luego los personajes de Disney pasarían a ser su inspiración, la cual se fue modificando conforme crecía, al realizar dibujos de animales, de los tradicionales personajes de la lucha libre, naciendo otras técnicas que fueron creadas durante su adolescencia, motivado igualmente por su familia y amistades en la ciudad de Guadalajara donde radicó desde los 12 años.
Cuenta que en el año 1979, llega al barrio de Pilsen en Chicago, donde ya vivía parte de su familia, estudia el idioma ingles y trabaja sin dejar de lado su creatividad, pues seguía dibujando, incluso tuvo algunas pequeñas exposiciones en bibliotecas, entre ellas la “Rudy Lozano”, con la que sin saberlo seria una vía para entrar a estudiar al Instituto de Arte en Chicago.
“Gracias a las relaciones con las personas en el barrio, pude tener contacto con un ex-profesor de fotografía del Instituto de Arte de Chicago y conseguí una carta de recomendación para entrar a la escuela de arte, ya que el profesor había visto mi exposición en la biblioteca Rudy Lozano, así también me ayudó a preparar un portafolio con diapositivas de cada una de mis obras que tenia”, recordó.
Siendo estudiante, exploró diferentes técnicas, como escultura y cerámica, y comenzó a realizar gráficas como el linolium, la madera, la serigrafía, collage, litografía, “me fascinó muchísimo el grabado, creo que desde ese momento me incline por esa técnica”.
Aunque reconoce lo importante que es graduarse, mencionó que su arte se ha visto influenciado desde un principio por los artistas gráficos de Michoacán, en el realismo aunque también no desconoce lo abstracto, “sin duda, tengo influencias de grandes artistas como Pablo Picasso, Francisco Goya y más directamente de artistas mexicanos como Adolfo Mexiac, Alfredo Salce y Leopoldo Méndez”.
En su amplia trayectoria de crear arte ha tenido más de 200 exposiciones, a nivel internacional tanto en México, como en Estados Unidos y Europa, aquí en Chicago, recuerda una de las primeras antes de entrar a la escuela, realizada en el “Centro de la Causa” (Halsted y Union), donde vendió su primer trabajo en 10 dólares.
“Entre las exposiciones, creo que hay dos muy interesantes, la realizada en Polonia, porque ellos tienen conocimiento de artistas gráficos mexicanos de los años 30’s y 40’s, fue interesante ver la reacción y como identificaban rasgos en mi obra y los conectaba a esa tradición grafica de México”.
“La segunda –continúo- en Paris, porque la reacción de la gente fue impresionante, fue un colectivo de artistas donde vi lo que puede significar mi arte para otros, una cosa es crear imágenes y otra compartirlas y escuchar los comentarios, ahí vendí la mitad de las 30 obras que llevaba, cuando la verdad no pensé que fuera vender una sola”.
Arceo dijo que “de alguna manera, en los 25 años que he hecho arte, he trabajado haciendo cosas artísticas en otras instituciones como en el Museo Nacional de Arte Mexicano, donde trabaje por 13 años organizando exposiciones, estuvo en el Instituto de Arte de Chicago, mientras era estudiante, organizaba exposiciones y después estuvo 7 años en las Escuelas Publicas de Chicago.
El también profesor de arte en la escuela primaria James Monroe del Barrio de Logan Square, comparte su opinión acerca de lo difícil que puede ser para unos artistas realizar exposiciones y llegar a ser alguien reconocido, “muchas veces no se tienen las oportunidades, no se cuenta con los contactos necesarios con galerías, los coleccionistas conocen al artista o ven su producción, la calidad de la obra y es cuando ofrecen la oportunidad de exponer”.
Por otra parte, dijo que hay coleccionistas latinos que han logrado abrir puertas para los mismos artistas latinos que ellos mismos coleccionan sobre todo porque se asocian con museos de importancia.
Sin embargo, aseveró que “el no tener ese tipo de conexiones, no quiere decir que el artista está perdido, no soy famoso y no sé si algún día lo sea, pero para mí, no es una pérdida porque de alguna manera no he tenido la oportunidad de entrar a esos espacios, en esos recintos, pero para mi es un gozo lograr producir mi obra, estoy contento y satisfecho y lo poco que pueda vender, me refuerza el sentir que por lo menos hay algunas personas a las que les gusta y reaccionan ante mi obra y después viene el reconocimiento”.
Mientras que refiriéndose a las ventas, estableció que el ser famoso o no, no necesariamente depende de la cotización de la obra, han existido artistas como Vincent Vangoh que en vida vendieron muy poco y su obra se cotiza en millones de dólares después de muerto y se hacen famosos, aunque si hay coleccionistas que se dejan guiar por esa premisa “he aquí lo interesante de la venta, el mercadeo y el reconocimiento porque hay coleccionistas que tienen mucho dinero y empujan a algunos artistas y a otros simplemente los ignoran”.
Rene H. Arceo, no obstante, ha contemplado desde hace tiempo una forma no de ser famoso, sino de preservar en la historia y es a través de la creación del libro celebrando sus 25 años de artista, para el cual, está trabajando arduamente para “armarlo”, teniendo la colaboración de importantes conocedores de arte, historiadores y redactores.
“La idea de crear un libro, salió de mi propio pensamiento, de empezar a crear memoria, porque mucha gente que conoce mi trabajo quiere tener algún tipo de documento sobre mi biografía y sobre todo, de mi obra y es una manera de compartirla ya que incluye obra en color y en blanco y negro, además, para utilizarlo como una herramienta para promoverme como artista, para hacerla llegar a las bibliotecas, museos y galerías”.
Explicó que tendrá la colaboración de un editor que haría la introducción y el aspecto biográfico, habrá otras personas que harían interpretaciones sobre su arte como historiadores, críticos de arte, conocedores del medio, a los que les ha dado cerca de 300 imágenes a cada uno, para que realicen su respectivos análisis.
“Participaran: el editor es Francisco Piña, Jerry Keller de la Universidad de Arizona que escribirá 3 a 5 cuartillas sobre mi obra, un poeta, Julio Rangel, Juan Mora historiador que trabaja en la Universidad DePaul”.
Este proyecto que tentativamente podría estar listo para el próximo marzo, es considerado por Arceo como su “gran proyecto”, pero también, nos habló del proyecto de vida en donde dijo visualizarse en un término de 10 años “teniendo ya una mayor madurez artística y una estabilidad económica donde pudiera dedicarme completamente a mi obra, espero retirarme dentro de poco como educador con alguna pensión y pueda y producir”.
Rene Arceo dijo contar con el apoyo de su familia, de Ollín Yarema de 19 y Atlan Tenoch de 13, de su primer matrimonio, así como el de su esposa y su hijo Ixtla René, el artista actualmente vive en el barrio de Jefferson Park.
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