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Publicado Viernes, Enero 15, 2010
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El joven presidente de la CTA encabeza una agencia que mueve diariamente a 1,700.000 millones de personas y administra un presupuesto de billones de dólares.
NSN.- Citando la comodidad de funcionarios de las empresas privadas, entre ellas su esposa que trabajan de 9 a 5, de lunes a viernes, este joven funcionario público nos dice: “trabajo las 24 horas, porque los trenes y los autobuses están en circulación las 24 horas. Estoy pendiente a mi celular, de mi computadora y me pueden llamar a cualquier hora”.
Hablar con el más joven funcionario público, al frente de una de las agencias más importantes del gobierno de Chicago, es muy fácil en todos los aspectos, debido a la agilidad para obtener la entrevista y con una apertura social amable de quien está al frente del sistema de trenes y autobuses del transporte masivo de la ciudad desde hace nueve meses.
Richard Rodríguez, a los 39 años puede ser juzgado como el consumado funcionario público, con más de 10 años el frente de diferentes tareas municipales en las escuelas públicas, en el sistema de la vivienda pública, en los departamentos de Edificios y de Aviación y ahora como director y presidente de la Autoridad de Tránsito de Chicago ampliamente citada como “La CTA” como se conoce coloquialmente entre la comunidad hispana del área metropolitana, su máximo desafío hasta la fecha.
Uno de los principales problemas a que se enfrenta Rodríguez es –como siempre- la falta de fondos “lo que me despierta todas las noches es el acordarme del 7 de febrero”, día en que deberán realizarse los cortes de servicio, en el segundo sistema de transporte urbano más grande de la nación, urgido de un presupuesto anual de casi dos billones de dólares. Para los próximos 5 años necesitaremos por lo menos 7 billones, bueno, 6.8 billones. Ya tenemos prometidos 3 billones del gobierno federal”. Afirma que ese dinero sólo mantendrá a la CTA en un nivel normal de operación sin renovaciones, construcciones o ampliaciones. “Solo para que esté pintada y operando, nada más”.
Casado, padre de cinco niños de edades de 3 a 13, cuatro niños y “la princesita”, la menor, viaja con ellos en trenes y autobuses “sobre todo los fines de semana. Para mí puede ser parte del trabajo, para ellos es como un ‘field trip’”, lo dice cuidando de no citar muchas palabras en inglés, aunque, por otra parte, no muy confiado en que pueda expresarse en español con amplitud y facilidad, no obstante domina el idioma paternal muy bien, como pocos funcionarios públicos y líderes políticos nacidos en los Estados Unidos.
Le indicamos que en él podría estar resumida parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) ya que es hijo de padre puertorriqueño y madre ecuatoriana, su esposa es originaria de El Salvador y sus hijos nacieron en este país.
Con sus hijos aborda esporádicamente un tren o un autobús “y no voy con traje. Después de ver el comportamiento de los empleados, especialmente del conductor, les hace ver quién es él, al bajarse del vehículo. Nos dice que otros funcionarios de la CTA hacen lo mismo negando que se trate de una investigación encubierta ni que eso se haga con el afán de sorprender a los empleados, “pero sí, para que sepan que a bordo del autobús o el tren puedo ir yo y que por lo tanto tienen que tratar a todos los pasajeros igual”.
Los empleados de la oficina central de la CTA ubicada en el 567 al oeste de la calle Lake, están obligados ahora a usar la transportación pública por medio de sus mismas identificaciones con códigos de nivel “el que solo utilice el sistema de 30 a 40 veces al mes, tiene luz amarilla” y quienes tengan menos en su recordar de abordar son marcados con el rojo que es objeto de sanciones significantes.
“Soy el de en medio, en la familia”, nos dice al tocar el tema de sus orígenes humildes, citando que en su hogar fueron, también cuatro varones y una mujer. Habiendo estudiado en la secundaria Van Steuben “en la Kimball y la Foster, escuela de matemáticas y ciencias. Lo que esperaban mis padres era que yo acabara la secundaria porque fue lo que mis hermanos pudieron terminar, pero ellos no fueron a la universidad, mis padres no tuvieron dinero para mandarme a la universidad, entonces fui con una beca. Para mis padres, él yo haber hecho una carrera en Derecho...”
Su especialidad en Derecho Internacional para el cual tienen licencia en Illinois, Washington D.C. y en la Isla de UAM, donde vivió durante algunos meses, le ha dado la plataforma para el servicio público al que está dedicado.
Con una amplia sonrisa, se niega a hablar sobre sus posibilidades políticas para el futuro. “Yo no me crié con un destino escrito para poder decir, eso es lo que quiero ser cuando crezca. Para mí, las puertas se han abierto, y las oportunidades se me han presentado. Yo soy abogado, estudié Derecho Internacional, no en Construcción, no en Aviación, no en transportación masiva”.
Desde su llegada en marzo del año pasado al frete de la CTA, proveniente del puesto como comisionado del Departamento de Aviación, responsable de los aeropuertos Midway y O’Hare. Rodríguez se ha enfrentado a los profundos problemas económicos de la agencia, con la posibilidad de cortar en miles la cantidad de empleados y eliminar servicios en trenes y autobuses.
Explica cómo tuvo que cambiar las prioridades en la aplicación de cientos de millones de dólares en los fondos. “Tuve que quitar fondos destinados del capital de la CTA para pintar estaciones y comprar autobuses nuevos, de los 300 millones que había, tuve que utilizar 90 millones y logramos otros 30 y pico millones cortando gastos y cortando salarios a algunos empleados. Yo personalmente estoy rebajándome el salario en un 10 por ciento”.
Los empleados más afectados por esos cortes salariales son “mil de los 11 mil que no están en la unión. Ellos recibieron aumento el año pasado, este año recibirán un aumento y el año que viene seguirán recibiendo el 3.5 por ciento”. Nos reafirma que el aumento en el precio de las tarifas no se verá ni en este año ni en el 2011.
Sin embargo, no comentó sobre la demanda por discriminación que a nombre de los usuarios de la CTA, hicieron Manuel Munguía y Dorothy McGhee arguyendo que la autoridad regional de tránsito (RTA) a la que llegan fondos estatales y federales, para ser repartidos entre Pace, Metra y la CTA dándole a la agencia que a más pasajeros sirve, la CTA. No fuimos parte de eso aunque reconoció que “sí, necesitamos más fondos”. Se niega a entrar en el tema de racismo en el caso “porque no tengo yo las informaciones. La RTA distribuye los fondos en base a las leyes del estado”.
Los fondos de los gobiernos del estado y federal serán siempre bien recibidos por la CTA, toda vez que la agencia vive principalmente de subsidios para el transporte de un total de 1.7 millones de personas diariamente, “un millón 700 mil pasajes al día, hace énfasis nuestro entrevistado indicando que si cada uno de ellos tuviera que pagar cada vez que se sube a un tren o a un autobús, pagarían en una agencia privada entre 7 y 8 dólares.
En dicha cantidad de pasajes diarios va el servicio otorgado a cientos de miles de personas radicadas en los suburbios, el servicio que se presta a 40 poblaciones conectadas a través de Pace y Metra.
De ahí que los viajes a Springfield, la capital de Illinois y a Washington, D.C., sea una parte rutinaria de su trabajo, luchando por más fondos, cabildeando con los legisladores, a lo que no es ajeno desde que siendo muy joven, empleado del gobierno federal en Federal Emergencia Management Agancey (FEMA), “tenia que viajar de una parte a otra del país en los lugares donde se necesitaran los servicio de ayuda y asesoría del gobierno federal, lo que no es muy distinto en la agencia municipal de Chicago consistente en 8 “garages” de autobuses, cientos de estaciones de tren a través de 224 millas de rieles”.
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