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Publicado Viernes, Marzo 6, 2009
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NSN.- Hablar con Len Domínguez es hablar de educación, arte y mucha cosas más, pero el que no acaba es el tema de las escuelas públicas de Chicago en las que trabajó durante 30 años, aunque ya retirado del sistema educativo, este educador continúa con su misión que lo lleva por diferentes rumbos de la ciudad y poblaciones vecinas, ahora como asesor y consejero.
Leonard Joseph Domínguez, no aparenta sus 64 años de edad, ríe constantemente “y como poco y bien y hago ejercicio -se apresura a decirnos con una sonrisa, quien fuera director de dos escuelas primarias Pope, Withney y de la secundaria Juárez y llamado por el alcalde Richard M. Daley para que fungiera como vice-alcalde para asuntos educativos.
Nacido en Chicago, de padres mexicanos, él Joseph, de Michoacán, ella, Antonia, de Guanajuato radicada en el Distrito Federal, ambos se conocieron en Chicago, donde llevaron una vida productiva en el barrio de la calle Taylor, antes de que esa comunidad fuera casi completamente desaparecida por la construcción de la Universidad de Illinois.
Len, como es ampliamente conocido, lo dice todo y abiertamente, desde su vida como maestro y como director de escuela, hasta sus experiencias políticas como uno de los dos finalistas a concejal del distrito 25, puesto que recayera en el ungido por Daley, Danny Solís. Años más tarde, probaría suerte en una campaña en su intento por derribar al veterano comisionado del condado de Cook, Joseph Mario Moreno, lo que no lo llevó a nada. Hasta un primo suyo le dijo que y tendría que votar por Moreno debido a ciertos intereses ya ampliamente conocidos. “Siempre me ha gustado ver, leer, saber de la política”, pero su candidatura como independiente para comisionado fue un trago algo menos que amargo.
Es más fácil hablar con Len sobre las escuelas, su paso como director de la primaria Eli Whitney de La Villita y más tarde como director interino de la secundaria Benito Juárez, su desempeño como líder en la educación hizo que Daley le diera el puesto que mantuvo durante cuatro años.
La primar persona que ocupó else mismo puesto de vice-alcalde para la educación no supo hacer su trabajo y duró sólo siete meses. Len comprendió su misión que era la de enlazar a las diferentes agencias y departamentos municipales y sus servicios, en relación con las escuelas y sus estudiantes”.
Los conocimientos de este educador fueron utilizados en un plan piloto con una especie de distrito escolar con 11 escuelas primarias de Pilsen y la secundaria “Benito Juárez” lo que según nuestro entrevistado tuvo un éxito tan grande que “es aplicado en otras partes de la ciudad sin mencionarse el éxito que tuvo en Pilsen”, donde por medio del superintendente o director que era Domínguez, las escuelas primarias relacionaban sus necesidades y sus habilidades en torno a lo que necesitarían los alumnos en la secundaria, o sea en la Juárez, que era parte del mismo círculo de superación.
En la primaria Whitney logró obtener de los alumnos su máximo potencial de lo que aún está muy orgulloso. “Dejé la escuela como un motor bien aceitado, trabajando perfectamente y sin que hiciera ningún ruidito”.
¿Cómo están las escuelas en la actualidad en comparación de hace 10 ó 15 años cuando él era parte importante del sistema? Preguntamos al educador. “Hoy las ideas y las formas bajan de la montaña, sin la participación en esos planes de los soldados, de las tropas, o sea de los maestros o de los principales. Llegan a las escuelas procedentes de Harvard o de la Universidad de Chicago y les dicen ‘nosotros sabemos que necesitan esto y aquí tienen’. Dar un plan bajado de las nubes no es un plan que puede implementarse y desde que salieron Paul Vallas (superintendente) y Gery Chicago, (presidente de la Junta Escolar) ha sido así”.
Nadie de los que están aquí desde hace muchos años es consultado para nada. Eso para mí es una falta de respeto para quienes y tienen tiempo trabajando muy duro en las escuelas”. Domínguez ve mal que no se tome en cuenta los intereses de las familias y la comunidad. “Los líderes del sistema no conocen de primera mano las necesidades de la comunidad y de las escuelas”. Para él, el papel que desempeñan hoy los concilios escolares no debe ser solamente asunto de poder, deben trabajar en coordinación con los maestros y el principal.
Según Len, el latín es un idioma importante, porque, el que sabe latín puede aprender bien tanto el inglés como el español. “El 40 por ciento del buen inglés tiene su origen en el latín. Y nosotros hablamos español que es el latín popular. Español e inglés van de la mano”, nos dice casi con pasión.
Hoy trabaja asesorando individualmente a maestros o es consultante para dirigentes instituciones educativos o distritos escolares que necesitan de su experiencia en asuntos escolares y educativos.
Junto con su segunda esposa, Patricia Carlos, una entusiasta del teatro, especialmente el teatro infantil, trabaja promoviendo las artes en eventos “en los cuales se trabaja, no para ganar sino para perder lo menos posible”. En la actualidad le ayuda a promover el monólogo musical con la actriz mexicana Lupita Sandoval “La Reina del Show” en una sola presentación en el Museo Nacional de Bellas Artes el viernes, 13 de marzo.
Por otra parte está muy activo en la reorganización de lo que una vez fuera Latino Chicago, una compañía teatral que tanto brilló en los 80’s y que después de que se incendiara su casa, una antigua estación de bomberos de la Avenida Damen, desapareció durante muchos años. Domínguez nos detalles cómo los mismos actores, entre ellos Juan Ramírez, quien ha trabajado en importantes películas, forman hoy Mother Road Art Center en un edificio comprado en medio millón de dólares en la avenida Ogden, cerca del hospital Monte Sinaí.
Len Domínguez nos habla orgulloso de su herencia cultural, de sus orígenes, de su padre Joseph quien desde muy joven llegó a los Estados Unidos como indocumentado “algo que era fácil en aquel tiempo” y cómo en Chicago conoció a la mujer de su vida. Habiendo servido al país como paramédico en la Segunda Guerra Mundial se asimiló tan bien que nadie pudiera adivinar su origen michoacano lo que fue rebelado, casi en forma de secreto, por su propia esposa, doña Antonia. Ambos ya tienen años de fallecidos.
Leonard estudió en la Universidad de Paul donde obtuvo un bachillerato en Artes y en la Universidad de Loyola obtuvo una maestría en Administración de Educación.
En su primer matrimonio procreó dos hijas ya mayores. Vive en Pilsen.
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