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Publicado Jueves, Diciembre 24, 2009
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No había lugar en la posada... y ella (María) lo puso en un pesebre”. ¿Podemos decir “pesebre” a un “establo”? La mayoría de nosotros conoce la historia del nacimiento de Jesús muy bien. La Virgen María y el casto San José viajaron de Nazareth a Belén y fueron algo así como “desalojados” por el administrador (mesonero) de la posada. Ellos tomaron luego refugio en un establo donde se dice que Jesús nació y fue puesto en un pesebre. Una tradición oral entre algunos miembros de la iglesia del primer siglo afirmaba que Jesús había nacido en una cueva cercana al poblado de Belén.
La historia del nacimiento de Jesús se relata en forma detallada en San Lucas, capítulo 2. El apóstol Lucas nunca hace referencia alguna a ningún mesonero, una cueva, o establo, sino más bien a ¡una casa! El texto de San Lucas 2 declara que no había cuarto para María y José dentro de la posada. Desafortunadamente, la palabra griega kataluma (kataluma) empleada para “posada” posee varios significados relacionados que suelen confundirse.
Usada solo una vez más en el Nuevo Testamento (en el paralelo San Marcos 14:14), esta palabra denota el lugar donde Jesús llevó a cabo la Última Cena junto con sus discípulos. Aquí, Lucas proporciona mayor información acerca de la kataluma. Menciona que era una habitación espaciosa y amueblada junto a una casa privada en Jerusalén. El sitio donde Jesús posó después junto con sus discípulos, prontamente fue conocido como el “aposento alto”.
La Virgen y San José llegaron al pueblo en las postrimerías del parto. Al llegar a la casa de los parientes de José el lugar ya estaba lleno, seguramente por otros familiares que habían llegado mucho antes que ellos. La razón por la cual ni por tratarse de una mujer embarazada les dieron cierta consideración, no es mencionada directamente en la Biblia pero indica que la gente del sitio dio mayor prioridad a otros miembros ya hospedados.
Es aquí donde José y María fueron a un lejano establo ¿no es así?. No exactamente. El relato Bíblico nunca hace mención a un establo o una cueva. Suele asumirse eso debido al pesebre mencionado. Pero en el mundo antiguo, al igual que en muchas de las culturas primitivas modernas, los pesebres formaban parte conjunta de la casa. Los animales son, incluso, resguardados dentro de la misma casa por las noches.
Un reducido número de animales de manada fueron alojados, no en compartimientos externos de la casa, sino dentro de la misma casa en alguno de los sótanos. Allí era donde solían guardarse animales, herramientas y semillas. Igualmente, la comida era preparada y consumida en ese lugar. Los dormitorios estaban en los segundos pisos. Los animales dentro de la casa eran protegidos no solo del clima sino de ser robados. Su presencia producía calor y la provisión directa de leche y abono para la siembra.
Las excavaciones en Isarel han dado luz a numerosas instalaciones hogareñas con vestigios de pesebres, algunos están muy dañados por el paso del tiempo pero otros fueron hechos sobre piedra y han logrado sobrevivir en los registros arqueológicos.
Fue aquí donde fueron visitados por los pastores, reyes y sabios de quienes también se hace mención posteriormente en San Mateo, capítulo 2, haciendo alusión a que “llegaron a la casa” donde María, José y Jesús estaban.
Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda sino que tenga vida eterna (San Juan 3:16).
Finalmente, el punto acerca de dónde nació Jesús termina siendo una valiosa referencia histórica pero bien se ha dicho anteriormente, y ese es el punto principal en esta Navidad: Aunque Jesús naciera mil veces en Belém, si no ha nacido en tu corazón...DE NADA SIRVE.
(Este material fue provisto por Associates for Biblical Research, Faith Builder Card #2, available from ABR. Ilustración por Gene Fackler, Associates for Biblical Research).
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