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Publicado Viernes, Julio 3, 2009
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En el espejo de su repentina muerte, el artista Michael Jackson se refleja la fábrica humana de la que está hecha Estados Unidos, en él se resumían construcciones que tienen que ver con su raza, su estilo de vida y su nunca clara identidad sexual.
Otros artistas, atletas, héroes, santos y líderes políticos, pueden reflejar lo que es Estados Unidos de América, pero el cantautor de Gary, Indiana, cubre uno de los ángulos del carácter de esta nación en conflictos con su sexualidad, rivalizando entre sus razas y un ser lleno de controversias que, por fortuna, no superaron el arte de la música y el baile, expresados en un hombre con personalidad de niño.
Por eso la prensa, al dar las noticias de la muerte de Michael Jackson, no se enfocó en los casos de abuso sexual de los cuales se le comprobó poco o nada, sus deudas de cientos de millones de dólares pueden ser superiores a su capital, no obstante, la herencia en propiedades y en forma de regalías y otros valores característicos de los pintores cuyas obras valen más una vez que han fallecido.
Controversia, sexualidad, cirugía plástica, inseminación artificial y adopciones para tener hijos, mucha música y buen baile con el mejor ritmo posible, son temas o cosas que no pueden relacionar a ningún otro país más que a los Estados Unidos, y todo eso era Michael Jackson.
El país lamenta el final de su muerte, el final de uno de los principales portadores de su cultura. No sabemos si esta identidad con su país, su patria, sea digna de Michael, o tal vez es que la nación es indigna de tal comparación. Esto lo dudamos.
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