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La misión de Alito

Publicado Viernes, Febrero 3, 2006

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Es lamentable que en cada nombramiento presidencial para llenar una vacante en la Suprema Corte de Justicia se monten actos de circo y maroma en el Senado por parte de los legisladores de la oposición para evitar que el nominado sea aprobado, ya sea porque es liberal o porque es conservador.

La mayoría de los argumentos los basan a lo que hará una vez que ocupe uno de los nueve asientos del tribunal, cuando la corte es un conjunto de opiniones de expertos en leyes que tratan de convencerse entre sí para votar a favor o en contra de un caso.

El juez Samuel Alito ha sido atacado verbalmente por quienes lo creen “muy” conservador ya que podría votar en contra de la ley que hoy permite el aborto; como si fuera ley máxima e incambiable todo lo que hace la Suprema Corte. Sin embargo nada garantiza que el nominado vaya a votar para eliminar Roe vs. Wade porque una vez en el tribunal escuchará opiniones que tal vez lo convenzan de que el estado de cosas debe continuar en el sentido del derecho a la vida de los no nacidos y en el caso de que él decidiera lo contrario, está en su derecho de expresar su opinión según sus convicciones.

Los demócratas han actuado como si fuesen clarividentes y supieran cómo va actuar y a votar; no se percatan de la historia de los magistrados que suelen ser menos conservadores o menos liberales de lo que temían quienes se oponían a su nominación, como ocurrió con Sandra Day O’Connor a quien los republicanos la acusaban de ser “muy” liberal.

Lo mismo ha pasdado ahora con Alito quien, en su primera decisión votó esta semana en contra de la pena de un sentenciado, lo contrario a un conservador en extrema que lo acusaban de ser sólo días antes.

 
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