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Publicado Viernes, Abril 3, 2009
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“Todos felices, todos contentos”, es lo que se pudiera comentar sobre el ánimo general de la ciudad para organizar los Juegos Olímpicos del 2016, después de que la mayoría de los concejales aprobaran un plan en el cual se establecerá una cantidad equitativa de contratos para las obras y la realización de las Olimpiadas para las minorías, los minusválidos y las mujeres.
No obstante, la historia local indica que estas promesas son difícilmente cumplidas, es sabido que los hispanos, los negros y las mujeres, ni siquiera se acercan a la cantidad ideal que tienen en contratos con el gobierno de Chicago. Nunca hemos visto un intento serio de incluir realmente a todos en la participación en contratos para las obras públicas y los servicios por parte de la administración.
Como una empresa dedicada a la impresión de este periódico, hemos visto barreras para que la publicidad del gobierno de la ciudad sea distribuida equitati-vamente tomando en cuenta a los hispanos porque, eso, como siempre, depende de “a quien conozcas”.
¿Han mostrado los concejales preocupación de que el gobierno facilite los contratos por igual? No. Por eso, este acuerdo “de igualdad” para las minorías es para nosotros, como debe ser para el grueso de la población de la ciudad: un golpe publicitario más a favor del gobierno, que en las Olimpiadas del 2016 , de lograrse, se lucirá a lo grande dejando a las minorías viendo de afuera hacia dentro en una noble fiesta que debe ser incluyente de verdad.
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