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Publicado Viernes, Mayo 29, 2009
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Solo los ciudadanos de Illinois, que con su voto pueden cambiar leyes o pedir que se cambien o que se crean otras mejores, pueden atacar la corrupción pública que se ha visto tanto en las municipalidades como Chicago, en los condados y en el estado.
Si en la capital de Illinois, Springfield, hay un líder demócrata como Mike Madigan, que se guarda las cartas claves para mejorar la forma en como los legisladores negocian leyes, votaciones y apoyos electorales, los ciudadanos deben dirigirse a él que representa un distrito de Chicago y a todos los representantes demócratas, que son gran mayoría.
El otro responsable de mejorar las cosas, es el senador estatal John Cullerton, líder de los senadores con menos compromisos que Madigan, porque era hasta hace poco alguien que no sabía que iba a presidir un Senado al que ha llegado hablando de cambios y diálogos para que por la vía legislativa, termine el rosario de sospechas, acusaciones y encarcelamientos de líderes estatales.
El gobernador Pat Quinn, es quien con más autoridad cuenta para crear leyes que mejoren la moralidad de los negocios de la legislatura y de los otros funcionarios estatales de elección popular. Ha pedido apoyo para su plan de cómo deben los políticos recaudar fondos para sus campañas en forma transparente y moderada, pero es la presión de todos los ciudadanos por medio de sus representantes que se logrará lo que él pide, de lo contrario, continuará acuñándose la corrupción y veremos pronto las mismas triquiñuelas en todos los niveles.
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