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Publicado Jueves, Enero 7, 2010
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Si una comunidad es de las más azotadas por el crimen y las pandillas, y padece una grave falta de los apropiados servicios escolares, refleja la clara indicación de que el gobierno local, o ignora los problemas, o está muy equivocado en la inversión de fondos según las prioridades de una ciudad a la que está obligado a servir.
Esa falla gubernamental bien puede ser el caso de los residen-tes afro-americanos de Altgeld en el sur de Chicago, donde los el cambio de una escuela a otras y el empleo del edificio de la secundaria del área utilizado para estudiantes de otras partes.
Dichos cambios, enemistaron a diferentes estudiantes en el verano pasado, muriendo a golpes uno de ellos en uno de los enfrentamientos; mientras tanto, una biblioteca pública clausurada hace tiempo sigue sin ser abierta aunque se ha informado que la abrirán en el verano de este año.
Las acciones tomadas por las autoridades escolares y bibliotecarias han estado muy lejos de estar aparejadas con las necesidades de una comunidad joven y de muy bajos recursos económicos, lo que da al traste con la violencia, que encuentra tierra fértil donde no hay escuela ni un lugar para ir a leer, obtener un libro o una buena en DVD.
No es la primera vez que el gobierno municipal de Chicago se envuelve gastando tiempo y dinero en prioridades ajenas a los intereses del pueblo que gobierna y a veces ni la muerte de un estudiante lo hace reaccionar para tomar la vía correcta.
Si bien es cierto que son sólo los padres los que educan, también es cierto que es el gobierno quien debe ser su apoyo y su guía, que en el caso de Altgeld, ha sido lo contrario.
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