This website is accessible to all versions of every browser. However, you are seeing this message because your browser does not support basic Web standards, and does not properly display the site's design details. Please consider upgrading to a more modern browser. (Learn More).
Publicado Viernes, Noviembre 5, 2004
E-mail this page
Printer-friendly page
La nueva administración presidencial de los Estados Unidos de George W. Bush no tiene excusas sociales ni políticas para legalizar el estatus migratorio de cuatro millones de inmigrantes mexicanos que trabajan en el país en forma clandestina.
El principal obstáculo logístico, quedó eliminado el pasado martes al terminar las campaas presidenciales que trataron el tema migratorio como un tab, pues si John Kerry o Bush apoyaban una forma le legalización, perderían el filón de votos de los conservadores. La luz color naranja de la precaución sobre inmigración ha pasado, ahora el presidente tendrá que darle prisa al caso de miles de familias divididas y de millones de trabajadores abusados y discriminados, porque las leyes actuales son inoperantes y defectuosas.
Hemos comprendido que el clima político de los meses anteriores era especial, que propició un ambiente en el cual, ni Bush ni Kerry podían hablar ampliamente del problema, ahora sólo les queda trabajar y hacer lo que tienen que hacer: actuar con justicia y con el sentido comn que encontramos no sólo en la Constitución de los Estados Unidos, sino en las leyes universales del derecho y la libertad.
Los problemas a solucionar son simples: no deben ser deportados los padres de nios y adolescentes que son ciudadanos, no deben obligárseles a vivir sin sus padres y en un país que no conocen; los trabajadores indocumentados no pueden ser parte del motor de la economía nacional sin un trato como productores de impuestos de los que ven su beneficio.
Comentarios?
Comunícate con el Editor.
Promueve
tu imagen
Promueve tu imagen con El Nuevo Siglo de Chicago.