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Publicado Sabado, Febrero 12, 2005
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Reflexiones para cada día
Por Jaime Bedoya Martínez
Somos tan escasos de virtudes que la lengua que sirve para las conversaciones hermosas y provechosas, para la poesía, para los escritos nobles, para las congratulaciones, y para todo lo bello y noble que hay en el mundo, y para hacer el bien... muchas personas sin ningún escrúpulo se empeña en emplearla en el vituperio y con toda la perversidad de su alma y corazón que son capaces, sin atender lo que dice el sabio proverbio: “Muchas veces la lengua cortan la cabeza.”
Pero no hay nada más temible y peligroso, amargo y cobarde... que una lengua viperina; aparte que mucha gente no parece que supiera que por la lengua no solamente muere el pez, sino que están matando y destruyendo a los hombres con una maldad increíble, pues no es sino hacer una mirada bien consciente por la política, sin que no hubiésemos aprendido desde la escuela, la noble enseñanza del que no es capaz de refrenar y emplear bien la lengua, tampoco sabe hablar. Oh! escuelas, padres y maestros, que han olvidado estas nobles enseñanzas.
Por el lenguaje se identifican de distinta manera a los sabios, los entendidos, los ignorantes, los estultos, los necios, los cínicos... y sobre todo a los malvados. Y la lengua es el azote del ano, dice un refrán popular. Y quien no refrena su lengua, tampoco podrá refrenar su maldad, mucho menos frenar la discordia e izar la bandera de la paz y de la gran fraternidad social. Y ha afirmado el gran Ralph Waldo Emerson: “Emplea el lenguaje que quieras y nunca podrás expresar sino lo que eres.”
Y el gran manco de Lepante Miguel de Cervantes Saavedra, escribió: “Es tan ligera la lengua como el pensamiento, y si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua.” Las personas que no son justas con su lengua pueden muy bien carecer de toda virtud humana. Y no seamos esclavos perversos de las lenguas viperinas, para que podamos ser completamente nobles, libres, redentores y felices.
Y si a pesar de que hay hermosa poesía, hermosos escritos, bellos pensamientos y grandes obras, el gran Beethoven se atrevió a decir: “Hay momentos en que parece que el lenguaje es todavía nada.” La mala lengua es lo peor que tienen las personas, mucho peor que un arma homicida, porque muchas veces se hiere más con la lengua que con el arma, porque como dijo el español Luis Vives: La una atraviesa el alma, la otra el cuerpo. Y la mala lengua es la que más desastres le ha causado al género humano, y más que las mismas guerras.
Y ante una lengua viperina que nos ofenda, lo más sabio es pasar por alto esa ofensa, porque como escribió ese gran pensador español Lope de Vega: “Ante una ofensa, la única actitud digna es pasarla por alto; si no podemos pasarla por alto, entonces hay que superarla; si no se puede, habrá que reírse de ella; si no podemos reírnos de ella... entonces lo más probable es que la hayamos merecido.”
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