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La exquiva democracia

Publicado Viernes, Noviembre 6, 2009

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Cuando aprendamos (y esto incluye cuando practiquemos) que la democracia es el sistema de gobierno por excelencia; y cuando cada individuo en particular y el pueblo en general con su educación, voluntad, esfuerzo, participación y honestidad… hacen posible que el trabajo, los bienes, riquezas, servicios y consumo, alcancen para todos, independientemente de sus ambiciones, proyecciones y metas. Ni mucho menos una nación que se ha convertido en el coto de caza, en el veraneadero o en la alcancía de unas pocas familias o de unos especuladores miserables. Democracia no es libertinaje ni tener todo a libre albedrío, merced al despilfarro, al egoísmo, al acaparamiento.

Democracia quiere decir que todos pueden tener derecho a las mismas aspiraciones, lejos de la injusticia social, de la miseria, de la opulencia, del desempleo…; pero sobre todo, significa que para que la distribución alcance para todos, uno debe convertirse en el opresor de sí mismo, y con especialidad en un ente liberal y racional.

Democracia es la solidaridad con su prójimo, con su pueblo, con su conciudadano…; es la tolerancia y la capacidad fraterna de convivir con su comunidad, con la individualidad, y con la heterogeneidad universal, social y política; con su capacidad de producción y educación para que la democracia pueda desarrollarse y consolidarse, y no vivir del engaño con las falsificaciones que existen. Democracia no es egoísmo, opulencia, tacañez, avaricia…; sino todo lo contrario: liberalidad, desprendimiento, racionalidad, solidaridad. Y democracia no sólo es un pensamiento, una crítica…; sino una participación consciente y altruista.

Sin olvidar que los males de la democracia sólo pueden solucionarse con más democracia, y nunca con represión y en forma equivocada con favoritismos o privilegios. Y democracia no sólo es un sistema de gobierno, sino un estilo de vida y virtud por antonomasia. Sin un límite o moderación de la riqueza y de un gobierno que alcance para todos, no puede existir democracia. Y para que funcione también es necesario la transformación del ciudadano y de su estilo de vida, y el Estado de ente meramente político, a ente social. La democracia ya parece un muerto que lo resucitan en cada período de elecciones.

La democracia se basa en principios naturales, pero no los respetan, y muy a nuestro pesar, se ha convertido en la más grande farsa para oprimir más y más a los pueblos. Las democracias actuales empobrecen más a las gentes y a las naciones, y favorece más a los ricos, a las multinacionales, a los monopolistas..., en suma, han aumentado la pobre-za y el hambre de los ciudadanos. La democracia la han convertido ya casi en una utopía, porque no sólo diariamente la asesinan los gobiernos, los políticos, los monopolistas, los explotadores..., sino también los mismos ciudadanos.

La democracia se ha convertido en un fortín de los políticos y el Estado en un banco, donde los principales cuenta-habientes son los altos empleados públicos y los gobiernos y legisladores especialmente. Pobres democracias...! Tantas opiniones, tantas injusticias, tantos pareceres... tanto egoísmo.

La farsa de la democracia principia con las constituciones, se dilata con la demagogia, y después de tanta infamia, resucita pasajera y demagógicamente con las elecciones.

La demagogias el contentillo de los pueblos y la esperanza de los apáticos, pusilánimes e indolentes. El hombre debe alcanzar por medio de la democracia, además de su desarrollo humano, su realización social, política y espiritual, su seguridad y prosperidad. La real esencia de la democracia radica en la filosofía de vida, en la libertad y en la liberalidad de los individuos. La democracia no es solamente una proyección social, sino una filosofía de vida que le corresponde implantar a los gobiernos y educadores.

La democracia es más que una sospecha conocida del Chapulín Colorado, es la razón por la cual puede vivir un pueblo en completa armonía, pero que ha preferido las escaramuzas y la violencia como víctima de su propia indolencia y pusilanimidad.

Lo que hoy se entiende por democracia simulada, está resumido en lo que dijo Maeztu: “La ventaja de la democracia sobre las demás formas de gobierno, es que hay en la democracia una casta interesada en sofocar el pensamiento para que no le discuta.”Es un sarcasmo sostener que hay verdadera democracia en América Latina, y lo mismo ocurre en la generalidad de los pueblos del orbe. Los pueblos alcanzarían la seguridad y la libertad por medio de la democracia, si cada ciudadano fuese democrático; pero lo que sucede es que cada uno es un dictador de su egoísmo y quiere tener más que todos e imponer su voluntad.

 
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