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Posted Monday, January 16, 2006
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Reflexiones para cada día
Por Jaime Bedoya Martínez
jbedoya@nuevosiglonews.com
El culpable siempre tiene el remedio en el corazón y en sus manos. Pero la principal clave está en su alma, en la voluntad y el gran deseo de arrepentirse y de resarcir el mal hecho, pero sobre todo, un gran deseo espiritual que lo conecte con los altos éteres, porque como se sabe, a grandes males, grandes remedios, y el que busca a Dios, busca la paz, y encuentra todo... y tiene ya en sus manos el mejor remedio que le dará paz y sosiego y lo puede aliviar para siempre cuando logre un buen estado de conciencia.
Y el famoso Juan Bautista Enrique de Lacordaire, orador sagrado francés, ha expresado hermosamente en esta metáfora: “El remordimiento perece a la virtud como la aurora al día.” Y el remordimiento es a la vez dolor y bálsamo de las almas buenas, porque todo lo bueno guarda sus principios. Y si quieres curar el remordimiento, sé más bueno, mejor... Y las buenas acciones refrescan la sangre y confortan el alma y el malogrado espíritu, que nos pone en tinieblas.
Y es hora también de que ya sepamos, que para los males del alma, los remedios los tiene la misma alma y el corazón, y que la manera más eficaz es hacer el bien sin descanso, porque hay un proverbio que dice: “Si quieres algo bueno, búscalo en ti mismo.” Lo bueno hace todo por uno..., lo malo lo pone en ascuas, lo destruye y lo hace infeliz miserablemente.
Y para ser bueno no se necesita ser un santo, sino un hombre, esencialmente un hombre honrado, y en el que cuenta los nobles sentimientos. Y la cura del remordimiento tiene que ver algo con la piedad y la bondad, y con todas las virtudes humanas. Y en la Biblia también leemos: “A los que a Dios aman, todas las cosas ayudan a bien.” Y no olvidemos tener siempre con nosotros el mejor guía espiritual omnipotente que está con nosotros en todo lo bueno que hagamos.
Llenémonos de piedad, bondad y amor para que espantemos todos los remordimientos. Lo más grave de todo es que hay muchísima gente que parece que no tiene remordimientos a pesar de que ha obrado mal a sabiendas o sin saberlo, por carencia de virtudes, por no saber o no querer contribuir a la justicia social, por falta de caridad, piedad... por discriminación social, racial, política, reli giosa... por avaro, tacaño, indiferente, codicioso... Y porque además de poder hacer la paz, la democracia y el bien... por egoísmo, indiferencia, desubicación social, política, mental y espiritual ... no lo hacen y se sumergen en la inercia espi ritual y humana.
Y donde se carece de remordimientos, se carece de una buena alma y de una buena persona, aunque se viva en la impunidad y en las tinieblas, y por lo tanto se carece de ser un buen ciudadano y un buen feligrés de la comunidad, ya que la primera religión del hombre debe ser la comu nidad. Y porque como muy bien lo dijo el gran escéptico griego Pirrón; “El criminal aunque alcance la impunidad, nunca podrá escapar a los remordimientos” y agrego yo, porque mucho antes de la muerte lo alcanzan, aparte de que tendrá su merecido karma o purgatorio.
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