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Posted Friday, December 23, 2005
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El Comentario
de Ezequiel Banda Sifuentes
ebanda@nuevosiglonews.com
Al colmo han llegado los legisladores –principalmente republicanos- que quieren convertir la entrada de inmigrantes indocumentados a este país, en un crimen; la legislación contiene otros ribetes no menos graves que deben alarmar a los habitantes de México y los Estados Unidos y del mundo entero.
Es por demás decir que estos intentos de leyes, que esperamos no lleguen a la meta final, son racistas y discriminadores, sin embargo, estos términos no son suficientes para señalar a los senadores y congresistas que castigan más severamente a los inmigrantes que llegan al país por la fuerza de la necesidad y a trabajar. Con sólo planear esas leyes le están dando la espalda a su propia nación, traicionan su propia historia y desafían la lógica en la que se fundan el nacimiento y el progreso de los pueblos.

En Chicago lo dijo el alcalde Harold Wahington en alguna ocasión y estoy seguro que el actual alcalde, Richard Daley apoya el mismo concepto: “los hispanos son la salvación de Chicago”. Se imaginan esta ciudad sin hispanos, con calles desiertas, edificios abandonados, eventos pobres en asistencia y la economía raquítica de una ciudad que sería inferior a San Francisco, Houston, Miami y Atlanta por lo flaco en el número de sus habitantes.
Entonces, ¿qué hace a los legisladores ponerle trabas cortantes a la inmigración?. ¿Es asunto de seguridad nacional?. Lo dudamos mucho. En la guerra contra Inglaterra por la independencia de lo que hoy es Estados Unidos no fueron cerradas las fronteras por temor a espías, o actos de guerra por parte de los inmigrantes. ¿Qué entre los inmigrantes hay maleantes?. Lo mismo se vio con la llegada de los irlandeses, los italianos y los judíos, y nadie sugirió que se le impidiera la entrada al país, ¿por qué?, porque de sobra estaban sus ventajas de la fuerza de sus obreros y su dedicación al trabajo, su cultura, que fortalece las comunidades.
¿Quiénes creen que la fuerza natural de la inmigración “ya no es lo mismo” y que por eso, hay que castigarlos sin proveerles juicio ante un juez, impedir la ciudadanía de sus hijos, agregarle el cargo de felonía a quien pase la frontera sin “papeles”? Solo los individuos egoístas, de corta mentalidad que no ven más allá del 9/11, como si todos ellos, sus padres, abuelos y tatarabuelos hubiesen nacido a la orilla del Río Mississippi.
Las nuevas propuestas de inmigración –con excepción de la Kennedy-McCain- más que causar indignación, causan tristeza, porque son el producto de individuos que quieren desconocer su pasado con tal de asegurar en forma torpe, egoísta, e irresponsable, su futuro.
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