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Posted Friday, December 12, 2003
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Nuestra Cultura
Por Fortunato Brown
La mayoría de europeos hablan varios idiomas, debido a la cercanía entre los países, a los frecuentes viajes y estrechas relaciones culturales entre países que hablan en total más de una docena de idiomas. Esto obliga a los jóvenes a aprender a hablar y leer tres o cuatro idiomas, como parte de su educación.
Los latinoamericanos no hemos tenido la necesidad de aprender idiomas y ni siquiera nos hemos preocupado mucho por el español o castellano. Constituimos una región donde los habitantes de 19 países vecinos hablamos la misma lengua y podemos entendernos muy bien unos con otros, sin problemas.
Decíamos que los latinos nunca hemos sentido la urgencia de aprender idiomas. Recientemente, el inglés ha tomado tal auge que está a punto de convertirse en la lengua mundial. Por eso, los jóvenes en todo el mundo tienen que aprender por lo menos a leer con soltura los textos de su especialidad, los cuales se publican primero en inglés. Y quienes nos hemos afincado en los EE.UU. debemos tratar de dominar este idioma, a fin de no quedarnos en desventaja en la lucha diaria por la vida.
Sin embargo, el español es nuestra lengua materna y es el idioma en el que pensamos. Una persona puede aprender varios idiomas, pero el primero que aprendió de labios de su madre es el idioma en que contará del uno al diez, en el que gritará en caso de peligro, en el que rezará, el idioma en el que hablará consigo mismo y, en general, en el que pensará.
El humanista venezolano Arturo Uslar Pietri decía que el tamaño del universo de cada persona lo da el tamaño del vocabulario que posee. Esto quiere decir que quien no conoce un vocablo determinado, no podrá concebir ni captar la idea que esa palabra evoca.. Además, se sabe que un vocabulario pobre refleja pobreza intelectual. Por eso no se encontrará a una persona que ocupe una posición importante y que no sea dueña de un vocabulario rico y mo-derno.
Y ampliar el vocabulario es muy fácil: solo hay que reducir el tiempo que se sacrifica ante el televisor y hacerse al hábito de la lectura. Así de fácil. Y los resultados son muy significativos y valiosos durante toda la vida.
A propósito de la lectura, cuando viaje Ud. en bus o en tren fíjese en las personas que están leyendo un libro. Notará que casi todos ellos son norteamericanos o asiáticos; verá muy pocos latinos leyendo. ¿Tendrá esto alguna influencia en el bajo nivel social y económico de muchos latinos, es decir, serán los latinos en gene-ral más pobres y menos capacitados porque leen muy poco? ¿Ud. qué opina?
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